lunes, 30 de noviembre de 2020

Con nuestra red de consultores asociados internacionales queremos dinamizar la oferta de expertos


Los tres socios co-fundadores de Nalanda Analytica explicaron el enfoque y el propósito que buscan alcanzar con su nueva firma

Nalanda Analytica es una nueva firma que nace de la necesidad de mejorar la calidad de la regulación existente, a través de metodologías innovadoras y herramientas tecnológicas usadas con propósito social. Julián López Murcia, Laura Bernal-Bermúdez y María Villate, socios fundadores, explicaron cuál es el enfoque de la nueva empresa.

¿Cuál es el énfasis y la especialidad de la nueva firma?

JLM: Entre marzo y abril de este año el gobierno nacional expidió más de 100 decretos como parte de su respuesta a la pandemia. A esa cifra debemos sumarle toda la regulación de las alcaldías. Y la actual avalancha de proyectos de ley en el Congreso. Nalanda Analytica tiene herramientas con un altísimo nivel técnico para acompañar al sector público en el diseño de mejores medidas regulatorias, en términos de calidad, impacto y posibilidades de cumplimiento. También podemos acompañar a empresas, gremios y organizaciones de ciudadanos en el análisis eficiente de esas avalanchas regulatorias, así como en el desarrollo de sus capacidades para preparar más fácilmente contrapropuestas.

Por ejemplo, podemos apoyar al gobierno nacional en el diseño de sandbox regulatorios en diferentes sectores, para incrementar la innovación en servicios, tecnologías y modelos de negocio, un factor fundamental para acelerar la recuperación económica. También podemos acompañar a las ciudades que quieran modificar el comportamiento de sus ciudadanos en temas como el uso de tapabocas y distanciamiento social, con aplicación de las ciencias del comportamiento. Y diseñar esquemas de autorregulación para gremios que quieran, por ejemplo, acceder a mercados más exigentes que el colombiano en términos regulatorios y mejorar su desempeño en respeto a los derechos humanos.

¿Cuáles son sus objetivos principales?

LB: Nalanda nace, esencialmente, para impactar positivamente cuatro objetivos sociales fundamentales: sostenibilidad, inclusión, desarrollo empresarial y una mejor gobernanza. Ese es nuestro norte.

A través de consultoría e innovaciones tecnológicas, buscamos aportar para que la recuperación poscovid sea mucho más incluyente. Y buscamos potenciar el impacto positivo de las políticas públicas y de alternativas poco exploradas en Colombia como los esquemas de autorregulación.

MV: Así mismo, apoyamos proyectos enfocados en la armonización de los retos ambientales, sociales y económicos para facilitar el licenciamiento social. Entendemos que las empresas tienen un rol fundamental en el desarrollo integral de las comunidades, su entorno, su cultura y su economía.

¿Cómo es el esquema de la firma?

JLM: Nalanda está basada en un esquema colaborativo. Buscamos responder a las necesidades de cada proyecto. Por eso hemos organizado una red de firmas aliadas, y de consultores asociados y junior, que comparten nuestros objetivos sociales fundamentales y acompañan al equipo de cofundadores.

En nuestra red de firmas aliadas están empresas tan innovadoras como Háptica y Lexia -con quienes nos complementamos para temas de diseño de servicios y legal design-, Neurosketch -con quienes nos complementamos en los proyectos que requieren estudios de psicología experimental-, y Urbanpro -para política pública urbana y territorial-.

LB: A través de nuestra red de consultores asociados internacionales queremos dinamizar la oferta de expertas y expertos en el país. Por ejemplo, en temas centrales como migraciones, contamos con líderes como el profesor Carlos Vargas-Silva, director de Compas -el centro dedicado a este tema en la Universidad de Oxford-, Isabel Ruiz, economista y profesora de la misma universidad, y Felipe Roa-Clavijo, experto en temas rurales. Y en nuestra red de consultores junior hemos buscado vincular jóvenes con estudios de derecho, economía, ingeniería, psicología y diseño, de diferentes universidades. Nos gusta tener diferentes perspectivas.

Uno de los énfasis que ofrecen es acompañamiento estratégico y autorregulación ¿Cuál es el enfoque a través del cual ofrecen valor agregado a empresas y gremios?

MV: En Nalanda, buscamos co-crear con nuestros clientes soluciones éticas y sostenibles, y desarrollar con sus equipos capacidades que les permitan desarrollar y actualizar sus propias herramientas. Y, en los proyectos, los acompañamos desde las fases de diseño, hasta su completa implementación y evaluación.

Tenemos una especial experticia en las relaciones con comunidades, el análisis de sus entornos, la consecución de encadenamientos productivos y redes de valor de proveeduría local, gobernanza del agua y saneamiento básico así como ejercicios de debida diligencia en relación con derechos humanos.

JLM: En el tema de autorregulación para gremios, hemos desarrollado una metodología de identificación del marco regulatorio, caracterización de los regulados -según su nivel de información, capacidades, etc.-, selección de estrategias regulatorias de acuerdo con los perfiles de los regulados y el tipo de riesgo -rankings, incentivos, sanciones, etc.-, diseño del autorregulador y mecanismos de revisión del cumplimiento de los objetivos del esquema, que recoge el estado del arte en los estudios regulatorios.

Una de las especialidades es el tema regulatorio ¿cuál es la clave para un análisis y diseño regulatorio eficiente?

JLM: El primer paso es entender que el propósito fundamental de la regulación es el cambio de comportamiento. El balance no es en número de investigaciones o multas, sino la incidencia sobre un comportamiento. El segundo paso es reconocer que no es un tema exclusivo de abogados o economistas. Y el tercer paso es utilizar herramientas que permitan hacer un análisis mucho más integral y, que desde las etapas de diseño, permitan anticiparse, hasta donde sea posible, a las fallas que podría tener el esquema propuesto.

Expertos como Baldwin, Cave y Lodge sintetizan el análisis integral de la regulación en cinco criterios de calidad: cumplimiento del mandato, accountability, debido proceso regulatorio, experticia y eficiencia. En el diseño, una guía importante son los principios de la regulación inteligente, como la limitación de la intervención o el reconocimiento de la heterogeneidad de los regulados. También, puede aplicarse la tabla de los once criterios desarrollada por los holandeses, para estimar niveles de cumplimiento forzado y espontáneo de la regulación. Esa tabla incluye aspectos que, con mucha frecuencia, los reguladores colombianos pasan por alto, como la importancia de la familiaridad y claridad de la regulación y del control social.

¿Cómo estamos en esa materia en Colombia? ¿Qué tan eficiente es y qué campo de mejora tiene?

JLM: En el sector público, particularmente a partir del ingreso del país a la Ocde, la herramienta más promovida ha sido el análisis de impacto regulatorio. De hecho, nuestros reguladores han desarrollado pilotos. Sin embargo, es una herramienta muy exigente y pocos reguladores en el país tendrían los recursos necesarios para implementarla adecuadamente.

MV: De otro lado, hemos identificado que incluso empresas y gremios importantes llevan a cabo el análisis regulatorio de una forma muy dispendiosa -artículo por artículo-, sin un enfoque integral, ni perspectivas de mediano o largo plazo. Por eso ofrecemos no sólo una herramienta, sino el desarrollo de capacidades en los equipos internos para aproximarse a esos análisis regulatorios, que al final redunden en un ejercicio concreto para cualquier industria.

LB: Y, a pesar de esa situación, con pocas excepciones, las universidades han dejado el tema regulatorio limitado a discusiones sectoriales -regulación financiera, regulación de servicios públicos, etc.-, o a unos pocos módulos en los cursos de economía, solo enfocados en las fallas del mercado, sin tener en cuenta la racionalidad regulatoria de los derechos humanos. Hace falta un mayor impulso al desarrollo de capacidades de análisis y diseño regulatorio transversales, en cursos con estudiantes de diferentes carreras, así como una agenda mucho más ambiciosa de proyectos de investigación enfocados en la solución de problemas concretos a nivel nacional, regional y local.

Una interesante excepción, cercana al equipo de Nalanda, es el Centro de Estudios Regulatorios, fundado por universidades de Bogotá, Cali y Medellín, con Sura y RutaN.

¿Cómo puede la tecnología ayudar en este proceso? ¿Qué hace el software regulatorio que están desarrollando, cuál es su ventaja?

MV: Es fundamental que la transformación digital de las empresas se apalanque en herramientas como la nuestra para que se incluya la gestión del riesgo y diseño regulatorio no sólo de cara a los temas específicos del negocio, sino a los efectos de toda la regulación que puede impactarlos.

JLM: A partir de las investigaciones y la experiencia en consultoría de sus socios, Nalanda Analytica ha desarrollado diferentes tecnologías para mejorar constantemente sus capacidades de análisis y diseño regulatorio. Con base en estos desarrollos, Nalanda se ha concentrado en un software para sus clientes que no sólo permite analizar de forma integral cualquier proyecto regulatorio en cuanto a su calidad, impacto y posibilidades de cumplimiento, sino también, y esto es verdaderamente fascinante, este software permite identificar los riesgos y tendencias regulatorias globales, nacionales y locales a partir de categorías que permiten, de alguna manera, anticiparse a sus fallas más probables.

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